¿El fin del capitalismo?

He escuchado y leído opiniones de diversos líderes de opinión en algunos medios, tanto escritos como electrónicos, en torno a la supuesta culminación del capitalismo, como consecuencia de la actual crisis económica mundial. Hay que tener cuidado con los excesos proclives a sentenciar, finiquitar o calificar lapidariamente. Así, pues, con base en mi formación y años de lectura, considero que estamos en un momento de transición dentro del mismo modo de producción capitalista; esto es, para tranquilidad de las mayorías y penar de los que nos sentimos incómodos con este sistema, el capitalismo seguirá, si bien, ante un matiz diferente.
Cuando discuto en clase con mis alumnos sobre el capitalismo, he notado que la mayoría no sabe de qué estamos hablando. Hay una ignorancia en torno al modelo económico-social que nos rodes, y eso se retroalimenta por el desinterés prevaleciente.
Para no aburrir más al lector, quede clara mi opinión: el capitalismo ha ido lejos dentro de su cariz neoliberal o de mercado desaforado, y ello ha ocasionado, mediante sus euforias financieras, una crisis generalizada en los circuitos especulativos, llevando a muchos a perder dinero, pero a pocos a ganarlo. La economía especulativa lastima con su restricción crediticia a la llamada economía real.
¿Qué significa? Los mercados del dinero, que son intermediarios para financiar la producción y la circulación de riqueza, se han quedado secos, es la llamada crisis de liquidez. No hay dinero para prestar, se presta acaso, poco y caro.
La consecuencia es que así no se puede incrementar la producción y esta genera excesos de inventarios, o como digo a mis alumnos, no hay quien compre las mercancías, lo que impide que den aquello que Marx llamó su "salto mortal", o bien, su realización.
Si las mercancías no se venden, las empresas recortan empleos, y si el desempleo crece, de nuevo la pregunta ¿quién comprará las mercancías?
Esto es un enorme círculo vicioso.
¿Hay salida a la crisis? Sí, el viejo Keynes recomendaba que en estas condiciones hubiera un tercer agente involucrado que rompiera el círculo vicioso: el Estado.
Sólo el Estado puede generar esa condición extra-mercantil que inyecte recursos a la economía, el problema es que debe ser de aplicación rápida y efectiva, y si ni en los Estados Unidos parece ser suficiente la inyección de recursos, por lo tanto en México quedamos en incertidumbre mayúscula ante la inefectividad de los planes tan vociferados mediáticamente, pero tan estériles y politizados.
En próxima entrega daré mi opinión en torno a las medidas tomadas para México frente a la crisis.

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