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"LA CRÍTICA NO HA QUITADO LAS FLORES IMAGINARIAS DE LAS CADENAS PARA QUE EL HOMBRE SOPORTE A ESTAS ÚLTIMAS SIN FANTASÍAS NI CONSUELO, SINO PARA QUE SE DESPOJE DE ELLAS Y RECOJA LA FLOR VIVA".

-Irving Zeitlin

1 de mayo de 2012

El "pasecito" a la red... del poder

Tomás Mojarro con frecuencia usa esta expresión para referirse a la forma en que se distrae a las masas sociales de los temas centrales, mediante el fútbol. El "clásico pasecito a la red" era, en realidad, una expresión del comentarista deportivo Fernando Marcos, con quien Mojarro debatió con denuedo. El debate en torno a la decisión del dueño de Ricardo Salinas Pliego de no transmitir el debate presidencial organizado por el Instituto Federal Electoral, mediante una expresión cínica en Twitter, ha animado la argumentación en dos grandes polos.
Por un lado, quienes consideran que la gente puede ver lo que quiera, que Salinas Pliego tiene derecho a transmitir lo que quiera en su apetito de lucro, y que si el IFE no tiene "dientes" para obligarlo, no hay problema; en apoyo a esta posición, se señala que el debate no va a cambiar la forma de votar, o bien, que las personas informadas no tienen necesidad del mismo y que aunque no hubiera la transmisión de un partido interesante para los aficionados al fútbol, el deporte más popular del país, no verían el debate del IFE.
Por otro lado, estamos los que consideramos que el debate es central, ya que si bien algunas estadísticas publicitadas con entusiasmo por algunos medios, por lo demás muy conservadores, señalan que los debates no son decisivos, es de interés político observar este debate, más que por conocer los planteamientos que hagan los candidatos, sobre todo por observar la manera en que actúe el candidato del PRI, Enrique Peña Nieto, quien ha sido escurridizo a la hora de debatir. Recuérdese que Peña nunca confirmó la asistencia al debate organizado el 25 de abril por la periodista Carmen Aristegui, lo que fue luego aprovechado por Josefina Vázquez para evadir el encuentro. El equipo de Peña argumentó, por voz de Luis Videgaray, que no veían la necesidad de debatir porque se aproximaba el debate organizado por el IFE el 6 de mayo, y que Peña sólo asistiría a los debates del IFE.
Ahora, ante la coyuntura, Salinas Pliego ayuda a Peña, conocido por su escasa capacidad intelectual, su ignorancia y su dependencia de scripts y teleprompter, quien es ridiculizado en las redes sociales por sus limitaciones para argumentar ideas por sí mismo. Salinas Pliego contribuye con Peña a distraer a las masas acríticas, les ofrece un anzuelo apetitoso, un partido de liguilla, acaso la escasa posibilidad de ver partidos jugados con intensidad y compromiso dentro de la mediocre liga mexicana.
Salinas Pliego soslaya el interés nacional. Viola el mandato moral de atender los temas nacionales, explotando de forma rapaz una concesión pública como lo es la televisión abierta. No es la primera vez que Salinas Pliego, quien fue financiado por Raul Salinas de Gortari para adquirir Imevisión, muestra su desprecio por la democracia, justamente porque en un orden auténticamente democrático no sería posible el duopolio televisivo. ¿Es sólo una cuestión de niveles de audiencia? Puede ser, y en sí ese hecho resulta lamentable. Pero de ser coincidencia, cabe recordar que las mismas no existen en política, por ende no es exagerado sospechar que Salinas manda el mensaje de desinterés a las masas, desinteresadas de suyo, de la política.
Por otra parte, es conocido mi gusto por el deporte, por el fútbol. Lo juego a la menor provocación, lo veo con frecuencia. Pero reconozco que los problemas nacionales no se resolverán con goles. Y atender el debate no es cuestión menor, porque seguramente se desvanecerá la imagen de Peña, porque la estrategia mediática de imponerlo con base en la falsa creencia de que lleva una enorme y sostenible ventaja, se deterioraría. Ojalá los mexicanos demos la importancia a los temas sustanciales. Veamos el debate, cuestionemos, critiquemos. Ignoremos el fútbol; que fútbol hay diario.

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