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"LA CRÍTICA NO HA QUITADO LAS FLORES IMAGINARIAS DE LAS CADENAS PARA QUE EL HOMBRE SOPORTE A ESTAS ÚLTIMAS SIN FANTASÍAS NI CONSUELO, SINO PARA QUE SE DESPOJE DE ELLAS Y RECOJA LA FLOR VIVA".

-Irving Zeitlin

23 de noviembre de 2011

Comentarios al libro: Reflexiones sobre la crisis financiera


Comentarios al libro: Reflexiones sobre la crisis financiera.
Alfonso Mendoza Velázquez, Francisco López Herrera y Karen Watkins Fassler (coordinadores).
México: CIIE-UPAEP / FCA-UNAM.
Por: Mario Humberto Hernández López

El libro ofrece una mirada amplia sobre la crisis financiera, que aborda pero trasciende la coyuntura. Es un esfuerzo colectivo que reflexiona con rigor crítico la impronta que ha dejado la crisis provocada por el manejo desmesurado del capital financiero, en su fase neoliberal. La búsqueda por la valorización del capital, desapegado cada vez más de la esfera productiva, ha provocado una secuela de efectos perniciosos sobre la economía, y sus alcances se extienden sobre el nivel de vida de la población, particularmente en países como México, dadas sus vulnerabilidades productivas frente al exterior, y la dependencia estructural con respecto a la economía estadounidense.
La obra se compone de una introducción y nueves capítulos, uno de ellos de carácter conclusivo. En la Introducción, Gerardo Esquivel atiende una breve pero profunda reflexión sobre las condiciones que dieron lugar a una sobre-expansión crediticia, misma que involucró a las diferentes clases sociales no sólo en Estados Unidos, sino en México.
En el capítulo uno, Hernández Trillo analiza el marco internacional y sus efectos en la economía mexicana, reconociendo el impacto sobre tres áreas decisivas como el empleo, la recaudación tributaria y la pobreza. Con base en ello, el autor advierte las limitaciones de las políticas contra-cíclicas aplicadas por el gobierno mexicano, particularmente en lo respectivo a la política fiscal, lo que lo lleva a recomendar la reorientación de la política pública en México.
Lo anterior se sintoniza con las apreciaciones críticas de Fernando Paz Sánchez, quien desmitifica las virtudes del modelo neoliberal, reconociendo sus falencias y el efecto desarticulador de las políticas de aliento productivo en el país; a la sazón, subraya la miopía gubernamental al primero, negar la crisis, y luego, machacar políticamente que ésta “venía de afuera”. El análisis de Paz Sánchez acierta en reconocer el debilitamiento gradual de la economía mexicana desde la implantación del modelo neoliberal, que ha desatendido los motores endógenos de crecimiento, ante una sobreestimación de los motores exógenos, que ha favorecido a los poderes oligárquicos del país, en desmedro de las mayorías. De tal forma, es un acierto del capítulo reconocer la necesidad por reorientar la política económica en México, lo que necesariamente implica un ajuste en la coalición del poder político, en aras de una democratización efectiva de las decisiones sobre la ruta que lleva la economía, fundamento ineluctable de una auténtica reforma que incorpore a las capas más desprotegidas de la sociedad.
Más adelante, con rigor académico, pero de forma didáctica, Karen Watkins ayuda al lector a comprender la naturaleza de las crisis, las cuáles se derivan del desempeño del capital financiero, cuando se incrementan los valores de los activos financieros por encima de aquellos propios de la economía real, a ello se suman los problemas de información asimétrica y la globalización como catalizador del contagio entre las diferentes economías nacionales; al respecto, la autora ofrece una revisión sucinta de las recientes crisis en América Latina, que reconoce similitudes muy interesantes para el análisis de nuestras economías. Todo ello, sintetiza la autora, tiene un efecto microeconómico final, que la motiva a sugerir medidas tendientes a mitigar los efectos de las crisis en las organizaciones; medidas que confluyen en atender el valor productivo, un comportamiento innovador, y la prudencia financiera.
El capítulo cuarto, a cargo de López Herrera y Venegas Martínez, se concentra en la volatilidad del mercado accionario mexicano, mediante un análisis antes, durante y posterior al fragor de la crisis. Los autores hacen una revisión acuciosa de las causas de la crisis, para enseguida usar las técnicas econométricas en su análisis del índice de precios y cotizaciones, y concluir que la volatilidad en el IPC está referida a la exposición del mercado bursátil mexicano a los mercados externos, como un efecto propio de la integración financiera global. Tanto la desregulación como la apertura financiera, han sido causa de inestabilidad en el mercado bursátil mexicano, lo que afecta de forma adversa a la economía real. La consecuencia de ello es que los instrumentos financieros no potencien sus efectos positivos, y queden supeditados a consecuencias desfavorables, producto del desmesurado apetito por las ganancias de corto plazo y el rentismo.
Mendoza Velázquez concentra su atención en la moneda y las prácticas de especulación, durante el año crucial de la crisis: 2008. El autor explica cómo los instrumentos financieros afectaron negativamente a la depreciación del peso, y también, cómo la intervención del Banco de México mediante la subasta de dólares no tuvo una efectividad real que contraviniera la depreciación; lo que guarda sintonía tácita con las apreciaciones críticas de los demás trabajos que componen el volumen.
Cuecuechea y Da Rocha atienden un problema financiero central en medio de la crisis: el acceso al crédito y las remesas; al ubicarse en este nivel  de análisis, atienden además el problema de la pobreza en México. Evidentemente los efectos de la crisis han tenido como consecuencia un incremento de la pobreza real en el país, lo que se agrava en el caso de aquellos grupos que dependen de los ingresos de remesas. La crisis en Estados Unidos mermó, de tal suerte, sus ingresos reales y la posibilidad de acceder al crédito como instrumento de consumo. De ello se colige que deben revisarse los programas de combate a la pobreza, ya que la crisis global no es la única causa de la vulnerabilidad de este sector.
El capítulo siete atiende una interesante pero polémica dimensión subjetiva, con miras a “aprovechar” la crisis para favorecer el bienestar. Rojas reconoce primeramente, las limitaciones epistemológicas de la teoría económica convencional y el supuesto de racionalidad que se deriva, necesariamente acotado. Empero, el autor se ubica en un nivel de análisis abstracto que contribuye escasamente a la crítica del orden real-efectivo, soslayando los problemas infraestructurales de la vida material, que le lleva a apelar a una idealización de un bienestar abstracto, aunque moralmente deseable.
En el penúltimo capítulo, Gonzalo Castañeda reconoce el agotamiento del paradigma económico basado en los supuestos ortodoxos. Advierte el cambio y la complejidad sociales, lo que lo lleva al uso de un aparato crítico y una metodología sumamente provocadores; con rigor, rebasa el planteamiento que reduce el problema a una disputa entre neoclásicos y keynesianos, reconociendo la centralidad de la interacción entre los agentes, lo que hipotéticamente, daría mayor certidumbre al sentar instituciones más firmes para la regulación de los procesos económicos. Es un capítulo que ofrece elementos de reflexión esenciales, que abre camino para líneas de investigación en temas de frontera dentro de la ciencia económica.
Con carácter final, Mendoza Velázquez, comenta los aportes fundamentales de los capítulos previos, insistiendo en la importancia de pensar el presente para ofrecer un panorama diferente a los más afectados por la crisis financiera, que no necesariamente se ha superado, dada la perenne inestabilidad en diferentes economías. Ese debe ser el objetivo de la política económica, concluye Mendoza.
Reflexiones sobre la crisis financiera, es sin duda, una obra de gran importancia ante nuestro presente complejo y contradictorio, su composición fue muy bien cuidada, el orden de los capítulos lo hace de lectura ágil y atrapa al lector de un capítulo al siguiente; prevalece el rigor crítico pero propositivo ante la coyuntura actual, por lo que su lectura es obligada para los investigadores, docentes, alumnos e interesados en la vida económica y social de nuestro tiempo. En general, el nivel de las contribuciones es homogéneo, y sin duda, arroja luz en medio de un terreno oscurecido por la demagogia y la avaricia de las minorías que en México y el mundo detentan el poder.

1 comentario:

  1. Una gran reseña acerca del libro, no he tenido el placer de leerlo, pero toca puntos preponderantes para el buen entendimiento de la crisis en que se ncuentra la economía, esto dentro del marco internacional y el nacional. Me pareció particularmente interesante el comentario acerca de que en nuestra economía neoliberal, se le otorgan atribuciones, que rayan en lo divino, a los activos financieros, sobre los reales; es alarmante y algo que indudablemente está causando estragos dentro de la concepción financiera de estudiantes y personas en general.

    Gracias por el blog Doctor, saludos.

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