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Esta bitácora tiene como objetivo compartir algunas ideas, noticias y datos que considero interesantes en conexión con el ámbito económico, social y político.
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Toda expresión la emito bajo mi entera responsabilidad y en nada compromete a las organizaciones o personas con las que estoy ligado.
"LA CRÍTICA NO HA QUITADO LAS FLORES IMAGINARIAS DE LAS CADENAS PARA QUE EL HOMBRE SOPORTE A ESTAS ÚLTIMAS SIN FANTASÍAS NI CONSUELO, SINO PARA QUE SE DESPOJE DE ELLAS Y RECOJA LA FLOR VIVA".

-Irving Zeitlin

17 de julio de 2011

Vieja ciudad de hierro

Vieja ciudad de hierro, grisácea, humeante, idílicamente moderna. Respondes sin saber si los llantos silenciosos de tu sangre anónima corriente reclaman esas respuestas. Generosamente nos das cobijo en tus paredes; eres lo mejor y por lo mismo no nos dejas escapar... no podría ser de otra manera; dejarías de ser ciudad.

9 de julio de 2011

Adolfo Sánchez Vázquez: el valor de la crítica

Ha fallecido Adolfo Sánchez Vázquez. Filósofo, poeta, ...marxista. Sánchez Vázquez marcó una época dentro de la crítica marxista en México, América Latina y el mundo. Traductor de obras centrales en la filosofía moral y política, y en la estética, acercó a lengua española a grandes pensadores dentro de la tradición crítica, permitiendo nutrirse a un público mayor de una discusión de gran altura en el marxismo, gracias a la colección Teoría y Praxis que coordinó para la editorial Grijalbo. Sánchez Vázquez polemizó con los grandes de su tiempo, como Louis Althusser. Fue un marxista crítico, lejano al dogmatismo del materialismo dialéctico oficial, alentando la voz y el pensamiento revolucionario en pos de un marxismo humanista pero no idealista. La obra de Sánchez Vázquez atendió lo mismo la divulgación por medio de obras como su Ética, de importancia central en la enseñanza regular, hasta obras de una originalidad extraordinaria como su Filosofía de la Praxis.
Conocí la obra de Sánchez Vázques gracias a mis profesores, tuve la oportunidad de beneficiarme de su sabiduría por medio de las páginas que brindó al mundo mediante sus libros. He enseñado Ética en la Universidad Nacional Autónoma de México por casi diez años tomando como libro de texto su Ética. Organicé círculos de lectura tomando como piedra angular la Filosofía de la Praxis para dialogar con las diferentes posturas filosóficas, desde la metafísica hasta el existencialismo. Su idea de praxis ha sido central no sólo en mi pensamiento intelectual, sino ha sido una incitación a regular mi propio comportamiento (aunque no siempre con éxito, debo confesar). Para Sánchez Vázquez la acción puede dirimirse en dos grandes senderos: el pragmatismo oportunista, inmediatista e egoísta, o bien la praxis que busca transformar el mundo. Partiendo de la noción marxiana de la necesidad de transformar al mundo y no sólo interpretarlo, esa de la tesis once de las Tesis sobre Feuerbach, Sánchez Vázquez polemizó con los principales filósofos en México: Villoro, Xirau y Nicol.
Hombre exigente, puntual, progresista, disciplinado, pero generoso y siempre de izquierda, Sánchez Vázquez me sorprendió un día caminando pausada pero enérgicamente por los pasillos de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM, a la que asistí como estudiante durante tres años de mi vida. Pude verlo de cerca, pude examinar brevemente su trayecto, ese que iluminaba con estimulantes ideas en sus conferencias en las que exaltaba, explícita e implícitamente, el valor de la crítica. Ser crítico, enseñaba Sánchez Vázquez, no era ser contestatario o refractario; ser crítico era dudar metódicamente de lo que se nos revela como real a partir de la inmediatez de las apariencias y las prácticas ordinarias fijadas socialmente. Ser crítico es pensar que el orden prevaleciente puede ser mejor, que no debemos conformarnos con el mundo tal cual es. ¿Utopismo? Sí, porque Sánchez Vázquez enseñaba que si bien la utopía no era, debía ser.
Es por eso que el deceso de Sánchez Vázquez es una pena múltiple. Como persona, como filósofo, como profesor, como universitario, pero sobre todo como marxista, Adolfo Sánchez Vázquez deja un hueco tremendo. El marxismo ha quedado acéfalo. Hace un par de años murió Bolívar Echeverría, ahora Sánchez Vázquez. El marxismo, con eso ha perdido a sus dos grandes pilares en México, ambos nacidos fuera del país, pero adoptados por la posibilidad de abrigar su obra en la UNAM. La pérdida de estos dos grandes marxistas deja a la crítica golpeada, justo ahora que los tiempos adversos por los que atraviesa el país y el mundo tanto necesita.
Sánchez Vázquez nos deja, sin embargo, su obra importantísima, en la cual jóvenes y viejos, intelectuales y estudiantes, podemos hallar elementos fundamentales para comprender el valor de la crítica no contestataria. Descanse en paz el gran maestro Adolfo Sánchez Vázquez.

¿Por qué ganó el PRI el Edomex?

Viví con lejanía el proceso electoral en el Estado de México. La suerte estaba echada, y a pesar de todas las denuncias sobre las triquiñuelas de la maquinaria priísta, la oposición no logró contrarrestar los vicios que históricamente han acompañado al partido hegemónico en dicha entidad. El proceso de selección del candidato, en que contra la historia, se decantó hacia Ávila, denotó la voluntad priísta de no soltar las amarras al Estado de México, optando por un candidato con presencia estatal, aun a pesar de desistir de las ligas familiares. Peña Nieto operó a final de cuentas por Eruviel Ávila, e hizo todo lo posible, sin importar los contornos de la legalidad, por que éste ocupe la gubernatura y tape sus pifias y hurtos. Para ello contó con todo el apoyo de su partido, que movilizó recursos económicos para imponer mediáticamente la creencia de que Ávila ganaría sin duda alguna, lo que fue efectivo al desmotivar la resistencia ciudadana, con la colaboración de la ineptitud de la oposición. Pero además operaron figuras políticas muy rancias, muy desacreditadas pero muy efectivas como Elba Esther Gordillo y Carlos Salinas de Gortari.

La oposición política partidista vivió un momento crítico en el que se enfrentó a la disyuntiva de aliarse o ir por caminos separados. Algunos críticos, ingenuamente creen que en alianza el PRI hubiera perdido las elecciones. No pudo ser así. Y no es una cuestión méramente aritmética. Esa alianza, como la mayoría de ellas, responde a fines prágmáticos, que en el caso del Estado de México, no pudo haber resistido al pragmatismo, mayor todavía, del PRI. Y es que la cuestión de fondo imlpica reconocer que las viejas pero eficientes, prácticas priístas siguen funcionando por una razón: la complicidad del pueblo. El pueblo del Estado de México, como el del país entero, es un pueblo apático en materia política, adocenado a las costumbres clientelares, y eso tiene su raíz en la ignorancia. La falta de educación formal, pero también la falta de educación informal, esa que se aprende en la vida, en los valores, en la camaradería, etcétera, esa está ausente en buena parte del pueblo mexicano, que se ha tornado cínico y complaciente de un sistema que le escupe a la cara su mediocridad.
En México la gente vivimos en una gran farsa. En general el mexicano se ufana de ser maravilloso. Se dice que es un pueblo generoso, alegre, feliz... Y sin embargo, es un pueblo que responde con frío egoísmo ante el dolor ajeno. No soslayo que se conmueve ante la desgracia y lleva un kilo de arroz o frijol a los centros de acopio cuando acaece una catástrofe natural. Pero es indiferente ante el dolor ajeno de todos los días, ese que se deriva del desempleo, de la miseria, del atraso. En México todos los días se cometen actos viles que pasan desapercibidos porque nos hemos acostumbrado a vivir dentro de ese medio. Impunidad y corrupciónhacen la mezcla cotidiana que han desmotivado a una sociedad que contempla las fechorías de los encargados de dirigir la vida pública nacional. ¿Pero por qué esa sociedad lo tolera? ¿Por qué refrenda ese escenario decadente con su voto o su omisión? La respuesta tiene que ver con el desprestigio de la política, con la incredulidad de las propuestas, con la insensatez en que estamos hundidos. Por estas razones gana el PRI las elecciones, y por las mismas, es que México no tiene frente a sí un panorama promisorio, sino todo lo contrario. No existe una oposición capaz de concitar la esperanza, el interés y la voluntad de acción transformadora. Y es una lástima.

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