Bienvenido

Esta bitácora tiene como objetivo compartir algunas ideas, noticias y datos que considero interesantes en conexión con el ámbito económico, social y político.
Son bienvenidos todo tipo de comentarios, críticas y sugerencias para mejorar este espacio.
Toda expresión la emito bajo mi entera responsabilidad y en nada compromete a las organizaciones o personas con las que estoy ligado.
"LA CRÍTICA NO HA QUITADO LAS FLORES IMAGINARIAS DE LAS CADENAS PARA QUE EL HOMBRE SOPORTE A ESTAS ÚLTIMAS SIN FANTASÍAS NI CONSUELO, SINO PARA QUE SE DESPOJE DE ELLAS Y RECOJA LA FLOR VIVA".

-Irving Zeitlin

28 de marzo de 2011

Siguientes lecturas para el Seminario de Ética en las Organizaciones

Lunes 28 de marzo.- Fromm, Erich: El miedo a la libertad, capítulo 4
Jueves 31 de marzo.- Marx, Karl: Manuscritos económico-filosóficos, primer manuscrito.
Lunes 4 de abril.- Conferencia (Semana Académica), auditorio Elizundia Charles (edificio de posgrado).

Jueves 7 de abril.- Veblen, Thorstein: Teoría de la clase ociosa, capítulos 1 y 2

Lunes 11 de abril.- Primer EXAMEN parcial
Jueves 14 de abril.- Proyección de "El Infierno" de Luis Estrada.

19 de marzo de 2011

La química del desamor

LEONOR SOLÍS*


La etapa de desenamoramiento provoca sentimientos contradictorios. Hace unas semanas escribí un artículo sobre la química del amor, en el que expuse los principios químicos de algunas de las inexplicables reacciones que sentimos cuando estamos enamorados, esta exaltación y obsesión por nuestro ser amado.

Hoy me inclinaré al otro lado de la balanza, la química de los corazones rotos. No sé si este dolor únicamente pueda ser equiparable al de la pérdida de un ser querido cuando muere, pero cuando el amor termina, otra clase de locura nos invade también.

En 2001 la doctora Fisher, especialista en estos temas, realizó un experimento utilizando el mismo protocolo que describí anteriormente, es decir, realizando una resonancia magnética de la actividad cerebral de las personas que acababan de romper con su pareja. Cada participante miraba la foto de su ex pareja, así como la de una persona neutra. Al igual que en el experimiento pasado encontraron actividad en las partes del cerebro relacionadas con la recompensa y el placer (el área segmental ventral y el núcleo caudado) la explicación se atribuye a que los amantes generalmente permanecen enamorados, por semanas, meses e incluso años después de haber sido rechazados por la otra persona.

Algunos psiquiatras, como Lewis, Iannon y Amini, han dividido el proceso de rechazo romántico en dos fases: la primera es la fase de protesta y la segunda es la de resignación y desesperación. Durante la fase de protesta los amantes abandonados generalmente dedican su tiempo a tratar de traer de vuelta a su amado. Disectan obsesivamente su relación tratando de establecer qué fue lo que hicieron mal. Los amantes decepcionados generalmente hacen actos dramáticos, humillantes e incluso peligrosos ante su ser amado: llegan de improviso a su trabajo, a su casa, y ruegan por otra oportunidad, hacen llamadas desesperadas e inoportunas, escriben correos electrónicos, cartas, ruegan, acusan e intentan volver a seducir a quien los abandonó.

Estos psiquiatras argumentan que la respuesta “de protestae_SDRq es una reacción básica de todos los mamíferos que rompen con alguna relación de tipo social. Consideran que se encuentra asociada con la elevada actividad de dopamina así como la de la norepinefrina. Que producen un alto nivel de alerta y estimulan al animal a realizar un llamado pidiendo ayuda para encontrar a quien los abandonó, generalmente su madre.

Cuando se termina con una pareja se dice que provoca dolor, estudios recientes con neuro-imágenes indican que el dolor emocional producido por exclusiones sociales afectan las mismas regiones cerebrales que lo hace el dolor físico. Así, podemos comprobar que el dolor físico que sienten las personas que acaban de romper con su pareja, es real.

Sin embargo, los problemas del amante rechazado pueden ponerse peor, cuando con el tiempo comienzan a darse por vencidos y a darse cuenta que su amor no volverá. Allí entra la segunda fase, al tener que enfrentar los intensos sentimientos de resignación y desesperación. Llenos de dolor, lloran sin parar, se quedan en la cama, se sienten perdidos en el espacio, beben mucho, ven televisión. Aun así, los sentimientos de la fase de protesta resurgen de tanto en tanto; pero generalmente los amantes rechazados o abandonados simplemente sienten mucha nostalgia y melancolía. En la década de 1990 un grupo de sociólogos analizaron a 114 personas que habían sido rechazadas por su pareja en las últimas ocho semanas, 40 por ciento sufría algún nivel de depresión clínica, de ellos 12 por ciento sufría una depresión severa. Este tipo de respuestas ha sido ampliamente estudiado en mamíferos y se ha encontrado que cuando los cachorros son abandonados por su madre, primero protestan, luego se aterran y finalmente presentan una respuesta de desesperación.

En seres humanos la respuesta de desesperación se ha asociado con diferentes redes cerebrales entre ellas las del sistema de recompensa. Conforme el amante abandonado va descubriendo que su recompensa (es decir, su amado) no volverá, las células generadoras de dopamina disminuyen su actividad, lo que en el cuerpo produce letargo, melancolía y depresión.

Si nos ponemos a pensar en las razones evolutivas de esta respuesta parecería absurdo que la naturaleza las inventara. ¿Para qué gastar tanto tiempo y energía que provoca la desesperación y la depresión? Se piensa que la depresión es un mecanismo adaptativo para lidiar con el desamor. La antropóloga Fisher argumenta que los altos costos sociales y metabólicos de la depresión son sus beneficios, que impulsan a buscar ayuda y promueven que tanto familiares como amigos se acerquen y provean de alivio. Además, la depresión provoca introyección, que impulsan la honestidad con uno mismo, así como a tomar decisiones difíciles que generan un crecimiento personal.

Se considera que los amantes rechazados reinciden al igual que los adictos a las drogas. Aún mucho tiempo después de que la relación terminó, personas, lugares, canciones asociadas con el ser amado, pueden desencadenar un pensamiento obsesivo y la compulsión por llamarlo, escribirle, buscarlo. Se ha comprobado que la química del amor y las regiones cerebrales asociadas al enamoramiento, son las mismas que las de los adictos a alguna clase de droga. Debido a que las reacciones del enamoramiento son euforia, obsesión, compulsión, distorsión de la realidad, dependencia física y emocional, cambios de personalidad y pérdida del control personal, algunos psicólogos tratan al enamoramiento como a una adicción.

Para los corazones rotos se recomiendan las mismas estrategias que para los adictos al alcohol o a las drogas, para salir adelante. En primer lugar evitar el contacto con la persona amada, sol, ejercicio, pueden ayudarnos a estabilizar la fisiología cerebral. Así como realizar nuevas actividades con la familia y con los amigos pueden incrementar la producción de dopamina, para mejorar el ánimo.

Estar enamorado produce enormes beneficios, incremento de energía, optimismo, gozo, intimidad, apoyo, compañía. Pero cuando un amor rompe, el rechazo puede llevar a uno de los sufrimientos humanos más dolorosos, el de un corazón roto.

* Centro de Investigaciones en Ecosistemas, UNAM, Campus Morelia.

2 de marzo de 2011

Solidario amigo, aromático y oscuro

Hoy, como casi todas las mañanas, desperté con ganas de tomar café. Reconozco que pocas cosas me son tan cotidianas, y a la vez tan extraordinarias, como el café. Tomo café a diario, y cuando es posible, con frecuencia más allá de la hora. Es una suerte de ritual preparar mis primeras tazas al despertar. Si tengo tiempo, muelo los granos yo mismo, a mi entero gusto, para que quede bien concentrado y despierte el aroma profundo. Si no hay tiempo, ni modo, recurro a la bolsa del café ya molido y a la cafetera sin grandes preámbulos.
Lo tomo solo, negro, y eso me hace pensar siempre, en lo que una querida compañera me decía, "tomas el café, así como tú eres"; y ella compartía mi gusto por el café así que nos acompañó silenciosamente como testigo sereno de nuestro adiós.
Es interesante todo lo relacionado al café. Los diferentes tipos, los aromas, las formas de prepararlo, los productos derivados como la miel de café con que aderezo mis hot cakes.
Me agradan los cafés capuccino, irlandés o expresso, pero rehuyo al instantáneo (generalmente no es café, sino garbanzo, como la "cosa" que vende nestlé). Pero mi elección básica es la más simple, la que no eligen los "de moda": el café americano (no con connotaciones gringas, sino porque se ha tomado así en América desde antiguo).
Soy asiduo al de Chiapas, de Oaxaca y de Guerrero, pero el que nunca me falla es el veracruzano, el de Córdoba. Cuando viajo a Veracruz regreso siempre bien surtido de licor de café, miel de café, dulce de café, y de éste en grano y molido.
Al café le debo los pocos momentos de lucidez que debo procurar para desempeñar algunas de mis tareas. Es imprescindible para que lleguen esos momentos de concentración que a veces achacamos a una musas danzantes al compás del humo que va y viene, caprichosamente entre los derroteros de la imaginación y la creación.
Hoy, y con el sano pretexto de las lluvias, tomo café mientras preparo mi exposición para una evaluación doctoral. Venga un buen sorbo.

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