Bienvenido

Esta bitácora tiene como objetivo compartir algunas ideas, noticias y datos que considero interesantes en conexión con el ámbito económico, social y político.
Son bienvenidos todo tipo de comentarios, críticas y sugerencias para mejorar este espacio.
Toda expresión la emito bajo mi entera responsabilidad y en nada compromete a las organizaciones o personas con las que estoy ligado.
"LA CRÍTICA NO HA QUITADO LAS FLORES IMAGINARIAS DE LAS CADENAS PARA QUE EL HOMBRE SOPORTE A ESTAS ÚLTIMAS SIN FANTASÍAS NI CONSUELO, SINO PARA QUE SE DESPOJE DE ELLAS Y RECOJA LA FLOR VIVA".

-Irving Zeitlin

25 de agosto de 2010

Andres Calamaro - Cuando te conoci (Video clip)

AMLO en la UNAM

El jueves 26 de agosto, a las 12 horas, Andrés Manuel López Obrador presentará su más reciente libro: "La mafia que se adueñó de México... y el 2012", la cita es en el Auditorio Narciso Bassols del anexo de la Facultad de Economía de la UNAM.
Presentarán el libro Rogelio Ramírez De la O y el Dr. Leonardo Lomelí.

23 de agosto de 2010

¿Por qué México está atrasado?


Es menester definir que no se trata de una problemática trivial ni simple; responde a una serie de factores estruturales. Así, debemos reconocer algunas responsabilidades, y dentro de ellas, el papel del Estado es central, y aunque haya ambigüedades en su definición, es necesario reconocer puntos básicos como su función de agente fundamental del funcionamiento de la sociedad. Ya que se necesita un poder por encima de la sociedad para organizar y coordinar, esa es una función exclusiva del Estado. Este tiene el poder que impone reglas dentro del territorio, es decir, es el que define las reglas del juego social, o en términos más formales, define sus instituciones. Es necesario el Estado para evitar que la sociedad se hunda en el caos, ahí radica su poder coercitivo y su monopolio de la violencia; si los incentivos a la acción positiva no funcionan, para evitar ese caos, el Estado tiene poder de sanción. Ello le confiere una tendencia depredadora "natural". 
Pero para evitar caer en ello, el Estado tiene la oportunidad de generar condiciones propicias para el desarrollo armónico del cuerpo societal, para lo que debe promover la creación de riqueza para que la sociedad pueda vivir y reproducirse.  En este sentido, el Estado define los derechos de propiedad  [North, 1993], lo que se vincula con las relaciones de producción, en la terminología de Marx, y esos derechos definen lo que se puede hacer o no dentro de una sociedad.
Empero, hay grupos que controlan el poder, grupos de poder "fáctico" que no están en condiciones de compartir o de crear las posibilidades de crecimiento, ni de movilización social ascendente por impedimentos como el rentismo, los privilegios de que gozan estos grupos, como grandes corporaciones empresariales gozosos de rentas de monopolio (Telmex, Telcel, Cemex, Bimbo, Televisa, TV Azteca, Femsa, Gruma, Vitro), les crea un incentivo adverso a la innovación, ya que no se ven forzados a la innovación al mantenerse a raya la competencia. Otro limitante es la idea clasista arraigada desde antiguo, en el sentido de que los grandes magnates son una casta superior al resto de la población; un potentado no acepta fácilmente la idea de compartir espacios rentables con clases sociales inferiores, ni de mezclarse en los espacios sociales o políticos, por lo que los espacios para la población ordinaria están cerrados, manifiestamente en la falta de acceso a la educación de calidad, de la participación política, del respeto a los grupos indígenas, etcétera.
Frente a esta realidad, surge la pregunta pertinente: ¿cómo superar la trampa del atraso? La respuesta no es tan obvia como en ocasiones parece sugerir la simple idea mecánica de la adopción de políticas que imiten el milagro asiático. Pareciera que se tratara solamente de adoptar una receta exitosa otrora, pero ¿es así de fácil? No, al parecer el problema requiere de una solución previa.
El tratamiento sobre el Estado es ambiguo. No es suficiente decir que el Estado adopte políticas de desarrollo porque eso no explica si realmente el Estado quiere el desarrollo; es decir, antes hay que plantear la problemática concerniente a cómo crear una coalición que defina el problema del interés coaligado de la sociedad para superar el atraso. Plantear que los países de América Latina no ha sido exitosos porque no siguieron las políticas de aprendizaje tecnológico, soslaya el problema anterior de qué es lo que impidió --estructural, cultural o institucionalmente-- la adopción de esas políticas.
El Estado tiene una tendencia depredadora, que no cambiará a menos que haya incentivos suficientemente poderosos como para imponer al Estado mismo la necesidad de reconfigurarse en una lógica desarrollista; lo que entra en conflicto con los modelos conductuales de países desarrollados en los que el poder público resuelve ciertos problemas, pero mantiene sin resolver otros como la capacidad de movilización social y capacitación de la población para el crecimiento. Es más fácil estar al frente de una población desarticulada, mal instruida, y sin capacidades críticas, porque facilita el uso del poder como exacción. Eso se refleja ulteriormente en la inequitativa distribución de la renta, que encumbra a unos cuantos empresarios, ligados políticamente con el Estado, y segrega a las capas más gruesas de la población a unas condiciones de mera subsistencia y empobrecimiento paulatino, apenas paliado marginalmente con programas asistencialistas que no resuelven los problemas de raíz, premeditadamente. Así, más que un problema de "recetas", el conflicto está con "el cocinero".
Y es que hay que tener cuidado con la idea de algunas teorías económicas de mirar al Estado como benévolo y exógeno a la dinámica económica. El brillante economista Albert Hirschman reconoció que son más fuertes las pasiones que los intereses, por lo que tanto los gobernante como los empresarios en América latina impiden el progreso, se convierten en fuerzas retardatarias que hacen prevalecer el atraso porque les resulta rentable en el corto plazo y están desinteresados en innovar.  Caso contrario, por ejemplo, a los países exitosos de reciente industrialización en Asia, o a los europeos del Estado Benefactor.
En nuestra región se castiga la creatividad y la disidencia, las nuevas ideas, se teme su impacto subversivo en la sociedad. Se estimula, por el contrario, el conformismo, la pasividad y la ignorancia, todo lo que deriva en creencias endebles de soluciones abstractas.
El modelo de desarrollo actual es inoperante para América latina. El neoliberalismo ha exhibido ya todas sus carencias y falacias. Se requiere avanzar en la agenda metodológica y de investigación para dar respuesta a los problemas que se presentan ante las condiciones actuales como derivación de un medio histórico conducido por instituciones arraigadas. Para entender y romper la rigidez institucional, es necesario dar cuenta de las limitaciones existentes a fin de quebrantarlas y sustituirlas por nuevas formas ideadas en la reconección del poder con la sociedad y la búsqueda de una prosperidad compartida.
Por eso es urgente identificar y contrarrestar la matriz institucional que el PRI instauró en México,  ya que implica una adhesión a las normas de ese pasado priísta. Son fórmulas inoperantes pero arraigadas en todos los partidos políticos actuales, y en una incuantificable pero vasta masa de mexicanos que en su interior reproducen los códigos de la infausta corrupción priísta.
El PRI institucionalizó la sumisión, la obediencia, la no discrepancia, la ignorancia, la incapaz educación. Esos vicios representan un impedimento al progreso de México, que pone en cuestionamiento la viabilidad misma de la nación, inmersa en una serie de frentes abiertos sin resolver con el crimen, la violencia, la corrupción, la desigualdad, la pobreza y el estancamiento económico; es decir, el atraso.
Al parecer, solo la crisis podrá desestabilizar con tal magnitud al Estado, y ahí la posibilidad de que, con el empuje democratizador de la sociedad, se vea obligado a reconfigurarse de depredador en desarrollista. Pero esto no es un proceso mecánico, está abierto a las contingencias de la historia.


21 de agosto de 2010

Sándwiches y circo (pensamiento bombón)

Panem et circenses, es una de las proclamas reconocidas por los romanos para el dominio de los pueblos. Para que el ciudadano no "cometa" la riesgosa acción de interesarse por la política y la forma en que el sistema de dominio se ejerce sobre él, nada mejor que darle pan y circo. En nuestro castigado México, tenemos una larga experiencia en el despliegue de control demagógico con base en proclamas ideológicas débiles. Desde las consejas populares, la religión de sometidos impuesta desde la Conquista, hasta el bien notorio montaje de espectáculos de masas para crear distractores sociales, es decir, circo; sobre todo cuando el pan escasea.
En medio de este panorama estructural, y sabiéndolo un alto porcentaje de la población mínimamente instruida, los ejercicios de pan y circo se reproducen pasmosamente a pesar de su desgaste. El pan ahora asume la forma de sandwich con pan Bimbo, y el circo se monta a partir de la gana escenográfica por maquillar una cruda realidad de pobreza, violencia, apatía y anomia. El circo se monta como "Iniciativa México".
Impulsada por los dueños del gran capital, y predominantemente de las televisoras que controlan las ideas mediáticas que se imponen a la masa social desde su posición duopólica, la Iniciativa México es un gran embuste contra la sociedad, que lucha todos los días con mayor o menor conciencia de su realidad, en un agreste terreno deteriorado a golpe diario de incertidumbre, desesperanza y pesimismo.
El pensamiento "bombón", es decir, ese que es dulce, rosa y blando, tan de moda en ciertas tendencias "literarias" como la superación personal o en la ideología teñida de teoría gerencial, se filtra a los espacios societales a fin de penetrar como alternativa a esa desesperanza fáctica.
Sobreexaltar lo bueno, destacar "las buenas noticias" no arregla los problemas de fondo, y lejos de aminorar la percepción negativa, irrita cuando el mexicano de a pie, el que no sale dispuesto a pasar dos horas en maquillaje para enfrentar las cámaras televisivas, sino por el contrario, ese mexicano que sufre para estirar la quincena, que padece el transporte público, la injusticia, el dolor de ver un futuro incierto para sus hijos, ese no puede comerse unos tacos de buenas noticias, con su salsita de optimismo, su guarnición de democracia y su vaso bien lleno de estabilidad macroeconómica. Esa anécdota que cuento a mis alumnos me marcó y no puede borrarse, ese obrero que luego de su adoctrinamiento de "motivación", sarcástico mencionó: "yo no me puedo hacer tacos de motivación".
En los tiempos de los romanos, el pan y el circo cumplían su función distractora por su efectividad concreta. Y como bien se sabe, frente a las demandas concretas el sistema político-económico-ideológico, responde ahora pero con soluciones abstractas. Frente al hambre, la inseguridad, el desempleo, la injusticia, se responde con proclamas auto ensalzadas de responsabilidad y decisión.
Esa farsa llamada Iniciativa México no nos pertenece a todos, sino que pertenence al gran capital, a Felipe Calderón y a ese sistema ideológico que pretende machacar la inconciencia colectiva, la desmemoria histórica y preservar su estatus depredador.
Calderón pretende gobernar a partir de la publicidad, de sus montajes escenográficos en los que se posiciona como el estadista que delimitará un parteaguas en la historia reciente; desde su fracasada intención por combatir al crimen organizado a partir de su estigmatización única en el narcotráfico, hasta la decisión de lanzarse a una batalla contra "todo" el crimen (tan bien ) organizado sin limpiar a los cuerpos coercitivos, tanto policías como el mismo ejército, de la rampante corrupción en la que estas organizaciones están hundidas hasta el cuello. En esas empresas, el fracaso ha sido rotundo. Tanto así que se recurre al bombardeo mediático mostrando a unos jóvenes muy nice, deliberando "profundamente" sobre que el combate tiene sentido y "vale la pena". ¿Qué decir a los familiares de los muertos? ¿Ha valido la pena para las víctimas de los abusos varios de policías y militares, amparados por la carta blanca otorgada por Calderón? Millones de inocentes han visto el inicio de una guerra sin fin, de un combate asimétrico y perdido, pero que dejará renta política de mediano plazo para sus apólogos.
El dolor, las heridas no pueden venir a lavarse, luego, con optimismo y buenas noticias sobre los mexicanos valiosos, que por supuesto hay, pero que igualmente padecen este país, cuyos problemas no pueden corregirse con las esperanzas infundadas en el mediocre equipo mexicano de fútbol, ni con la simple intención del "pensamiento azucarado que sabe a bombón." Por cierto, Aguirre: "no se pudo".

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