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"LA CRÍTICA NO HA QUITADO LAS FLORES IMAGINARIAS DE LAS CADENAS PARA QUE EL HOMBRE SOPORTE A ESTAS ÚLTIMAS SIN FANTASÍAS NI CONSUELO, SINO PARA QUE SE DESPOJE DE ELLAS Y RECOJA LA FLOR VIVA".

-Irving Zeitlin

21 de agosto de 2010

Sándwiches y circo (pensamiento bombón)

Panem et circenses, es una de las proclamas reconocidas por los romanos para el dominio de los pueblos. Para que el ciudadano no "cometa" la riesgosa acción de interesarse por la política y la forma en que el sistema de dominio se ejerce sobre él, nada mejor que darle pan y circo. En nuestro castigado México, tenemos una larga experiencia en el despliegue de control demagógico con base en proclamas ideológicas débiles. Desde las consejas populares, la religión de sometidos impuesta desde la Conquista, hasta el bien notorio montaje de espectáculos de masas para crear distractores sociales, es decir, circo; sobre todo cuando el pan escasea.
En medio de este panorama estructural, y sabiéndolo un alto porcentaje de la población mínimamente instruida, los ejercicios de pan y circo se reproducen pasmosamente a pesar de su desgaste. El pan ahora asume la forma de sandwich con pan Bimbo, y el circo se monta a partir de la gana escenográfica por maquillar una cruda realidad de pobreza, violencia, apatía y anomia. El circo se monta como "Iniciativa México".
Impulsada por los dueños del gran capital, y predominantemente de las televisoras que controlan las ideas mediáticas que se imponen a la masa social desde su posición duopólica, la Iniciativa México es un gran embuste contra la sociedad, que lucha todos los días con mayor o menor conciencia de su realidad, en un agreste terreno deteriorado a golpe diario de incertidumbre, desesperanza y pesimismo.
El pensamiento "bombón", es decir, ese que es dulce, rosa y blando, tan de moda en ciertas tendencias "literarias" como la superación personal o en la ideología teñida de teoría gerencial, se filtra a los espacios societales a fin de penetrar como alternativa a esa desesperanza fáctica.
Sobreexaltar lo bueno, destacar "las buenas noticias" no arregla los problemas de fondo, y lejos de aminorar la percepción negativa, irrita cuando el mexicano de a pie, el que no sale dispuesto a pasar dos horas en maquillaje para enfrentar las cámaras televisivas, sino por el contrario, ese mexicano que sufre para estirar la quincena, que padece el transporte público, la injusticia, el dolor de ver un futuro incierto para sus hijos, ese no puede comerse unos tacos de buenas noticias, con su salsita de optimismo, su guarnición de democracia y su vaso bien lleno de estabilidad macroeconómica. Esa anécdota que cuento a mis alumnos me marcó y no puede borrarse, ese obrero que luego de su adoctrinamiento de "motivación", sarcástico mencionó: "yo no me puedo hacer tacos de motivación".
En los tiempos de los romanos, el pan y el circo cumplían su función distractora por su efectividad concreta. Y como bien se sabe, frente a las demandas concretas el sistema político-económico-ideológico, responde ahora pero con soluciones abstractas. Frente al hambre, la inseguridad, el desempleo, la injusticia, se responde con proclamas auto ensalzadas de responsabilidad y decisión.
Esa farsa llamada Iniciativa México no nos pertenece a todos, sino que pertenence al gran capital, a Felipe Calderón y a ese sistema ideológico que pretende machacar la inconciencia colectiva, la desmemoria histórica y preservar su estatus depredador.
Calderón pretende gobernar a partir de la publicidad, de sus montajes escenográficos en los que se posiciona como el estadista que delimitará un parteaguas en la historia reciente; desde su fracasada intención por combatir al crimen organizado a partir de su estigmatización única en el narcotráfico, hasta la decisión de lanzarse a una batalla contra "todo" el crimen (tan bien ) organizado sin limpiar a los cuerpos coercitivos, tanto policías como el mismo ejército, de la rampante corrupción en la que estas organizaciones están hundidas hasta el cuello. En esas empresas, el fracaso ha sido rotundo. Tanto así que se recurre al bombardeo mediático mostrando a unos jóvenes muy nice, deliberando "profundamente" sobre que el combate tiene sentido y "vale la pena". ¿Qué decir a los familiares de los muertos? ¿Ha valido la pena para las víctimas de los abusos varios de policías y militares, amparados por la carta blanca otorgada por Calderón? Millones de inocentes han visto el inicio de una guerra sin fin, de un combate asimétrico y perdido, pero que dejará renta política de mediano plazo para sus apólogos.
El dolor, las heridas no pueden venir a lavarse, luego, con optimismo y buenas noticias sobre los mexicanos valiosos, que por supuesto hay, pero que igualmente padecen este país, cuyos problemas no pueden corregirse con las esperanzas infundadas en el mediocre equipo mexicano de fútbol, ni con la simple intención del "pensamiento azucarado que sabe a bombón." Por cierto, Aguirre: "no se pudo".

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