Bienvenido

Esta bitácora tiene como objetivo compartir algunas ideas, noticias y datos que considero interesantes en conexión con el ámbito económico, social y político.
Son bienvenidos todo tipo de comentarios, críticas y sugerencias para mejorar este espacio.
Toda expresión la emito bajo mi entera responsabilidad y en nada compromete a las organizaciones o personas con las que estoy ligado.
"LA CRÍTICA NO HA QUITADO LAS FLORES IMAGINARIAS DE LAS CADENAS PARA QUE EL HOMBRE SOPORTE A ESTAS ÚLTIMAS SIN FANTASÍAS NI CONSUELO, SINO PARA QUE SE DESPOJE DE ELLAS Y RECOJA LA FLOR VIVA".

-Irving Zeitlin

27 de mayo de 2010

Comité Académico 2010-2012

Mi voto es para los profesores Jorge Ríos (Titular) y Benjamín Sánchez (Suplente); por su trayectoria y honorabilidad académicas, mi voto se los confío a ellos.
La votación se realizará en el portal:
https://www.jornadaelectoral.unam.mx/sve.html

26 de mayo de 2010

Murió Gabriel Vargas


Miércoles 26 de mayo de 2010, p. 3
Periódico La Jornada

El historietista Gabriel Vargas, creador de la saga de La Familia Burrón, falleció este martes a las 7:31 de la mañana por causas naturales a los 95 años de edad.

Por más de 70 años narró las jocosas desavenencias y rencuentros de una familia de quinto patio que fueron a la vez una crónica intimista y cotidiana de un México popular, que una extraordinaria recopilación lingüística y una crítica social.

El humanista Alfonso Reyes expresó en su momento que Gabriel Vargas era el único historietista mexicano que merecía ocupar un sitio en la Academia de la Lengua: Él ha registrado como nadie los giros del habla popular. Y no sólo eso, sino que a partir de allí ha inventado frases que se han vuelto del dominio público.

Tal es uno de los recuerdos que, en el velatorio, comparte Guadalupe Appendini, la viuda de don Gabriel Vargas, a La Jornada.

Gabriel Vargas, evocó su viuda, siempre fue un caballero, un hombre muy serio, pero yo le decía que tenía la música por dentro, porque siempre estaba inventando personajes, palabras, frases. Era un hombre con carácter, que de joven era inquieto y simpático.

No obstante el reconocimiento que muchos le rendían, “fue un hombre muy sencillo; que lo que hacía en un día, mañana ya no le gustaba. Muchas veces comentaba: ‘por qué me hacen homenajes, si yo nada más trabajo, y ya’”.

Nacido en tierra de valientes

De acuerdo con Guadalupe López Zavala, asistente del maestro por más de 17 años, Gabriel Vargas nació el 5 de febrero de 1915 en Tulancingo, Hidalgo, como a él mismo le gustaba decir: Tierra de valientes, muy de a caballo, muy enamorados y muy matones.

El día del deceso, don Gabriel cumplía 34 años de matrimonio con Guadalupe Appendini. Un día antes le dijo a su compañera: Gracias, muchas gracias, te adoré toda mi vida.

Gabriel Vargas tenía cuatro años cuando llegó a la ciudad de México con su madre y sus 11 hermanos a vivir en un departamento en el número 50 de la calle de Moneda, en el Centro.

Desde pequeño se distinguió por su inteligencia y facultades para dibujar. Una muestra de ello, apuntó López Zavala, fue cuando estando en sexto año de primaria participó en el concurso del Día del Tráfico. “Gabriel realizó un trabajo sobre la Catedral Metropolitana; no lo hizo como lo ordenaban las bases, sino en un pliego completo de papel que medía un metro de alto por 80 centímetros de ancho, por dos y medio de largo, realizado en tinta china.

El dibujo estaba situado en la avenida Juárez, donde se apreciaban tiendas, anuncios publicitarios, puestos ambulantes, en fin, toda la actividad citadina. La ilustración tenía más de 2 mil figuras, todas realizadas con detalles propios de las multitudes.

El talento y el dibujo de don Gabriel, entonces de 13 años, dejó tan impresionados a sus profesores que lo llevaron a entrevistarse con el titular de Educación Pública, Alfonso Pruneda, quien le ofreció una beca para estudiar en Francia.

Al entusiasmado adolescente “le tramitaron el pasaporte, le compraron ropa adecuada; buscó información sobre París, pero ya próxima la fecha de la partida, abandonó el proyecto para no separarse de su madre y, en cambio, le dijo a Pruneda, que le diera una recomendación para entrar a trabajar al periódico Excélsior como dibujante”. En 1931 ingresó a ese diario como ilustrador, con un sueldo de tres pesos. A los 17 años lo hicieron jefe del departamento de dibujo, por eficiencia, no por escalafón como se acostumbraba en la cooperativa, apuntó Guadalupe López Zavala.

Aquel sería el comienzo de su creatividad. Su primera historieta sería La vida de Cristo, aunque duró poco, porque eran tiempos que estaba penado por la ley hacer dibujos o propaganda de índole religiosa. Seguirían Caballero Rojo, Frank Piernas Muertas, La vida de Pancho Villa, Sherlock Holmes, Virola y Pitola.

A mitad de los años 30 del siglo pasado, circulaba con exito la historieta Los supersabios, de Germán Butze. Parafraseando ese título, en 1938, Vargas creó Los superlocos. El personaje central era don Jilemón Metralla y Bomba. Un tipo común y corriente de clase media que llegó a ser diputado y que se la vivía asustando a la gente con la cantaleta de su apellido.

Esa historieta tuvo tal éxito que se llegaron a imprimir 500 mil ejemplares semanales.

Un hombre generoso

Durante mucho tiempo don Gabriel se dedicó a conocer la vida nocturna de la ciudad de México para vivir sus historias con personajes reales. Para enterarme de cómo era el movimiento. Necesitaba compenetrarme verdaderamente con el ambiente.

Su viuda recuerda: “Gabriel retrató nuestra forma de hablar y de ser. Aparte de trabajar mucho, en las noches se iba con un grupo de amigos a carpas, cafés, teatros, cantinas, cabarets. Le prestaban entonces una patrulla. En una ocasión había una señora que no bailaba, medio triste, y Gabriel le pregunto qué le pasaba; ella le respondió: ‘se me está muriendo un hijo’. ¿Dónde? En mi casa. Y sí ,era cierto. Gabriel lo llevó al hospital y pagó todo. Era un hombre muy generoso”.

La infinidad de vecindades en la ciudad de México, sus habitates, su trajín y cotidianidad, dieron a don Gabriel Vargas el material suficiente para su obra cumbre: La Familia Burrón, que comenzó a publicarse con el título de El señor Burrón o vida de perro.

A doña Borola la saqué de una familia que conocí cuando era niño. Tenía como seis o siete años y jugaba con su hijo. En esa casa el señor era un abogado chaparrito, bueno y noble, manejado por su esposa, de fuerte carácter, que era más alta que su marido, era altiva y orgullosa.

Hoy miércoles a las ocho de la mañana se oficiará una misa de cuerpo presente en la funeraria Gayosso, de Sullivan; a las 9 horas su cuerpo será cremado y sus cenizas serán depositadas en la Catedral Metropolitana.


COMENTARIO: No es una noticia económica o política, pero es significativa para mi. Leí durante años, mientras mi infancia pasaba entre un entorno casi dibujado por Gabriel Vargas, las historias de la Familia Burrón. Me llevó de la hilaridad al cuestionamiento, y sin falsas pretensiones sociologizantes, la creación de don Gabriel, de quien recuerdo una foto con mi madre al haber trabajado para la organización del coronel José García Valseca, repartía salpicadas aquí y allá, en torno a las ocurrencias de Borola o la adustez de Regino Tacuche, puntuales notas de una realidad social tan mexicana: la simulación, la fatua ostentación, el embuste, la corrupción, al unísono con la solidaridad, la fraternidad, la conmiseración.

Leí a la familia burrón durante años, en su edición regular, no en la edición empastada de Porrúa, la leí mientras me cortaban el cabello en la peluquería de barrio, en el metro, en los camiones de la ex ruta 100, atascados de gente y malolientes, y no dejo aún de reconocerme confundido a veces, entre la irónica realidad cotidiana de mi urbe, y las historietas simpatiquísimas que escribía Vargas.

23 de mayo de 2010

Porvenir


Tomo un café negro, sin leche ni azúcar, mientras la espera avanza, lenta pero rotundamente; el vacío comienza a desvanecerse y se alienta el amanecer. Fresco, jubiloso, soleado, un amanecer que culmine la tregua. Esa tregua injusta e inmerecida. A diferencia de los Beatles, invierto los términos a "adiós" y "hola".

12 de mayo de 2010

Desalentador crecimiento, asegura Paul Krugman


Toluca, México.- Como verdaderamente desalentadoras, calificó Paul Krugman, Premio Nobel de Economía 2008, las cifras que registra México en cuanto a crecimiento y nivel de ingresos, e incluso, comparó al país como una de las regiones retrasadas de Estados Unidos antes de la Segunda Guerra Mundial, las cuales estaban cerca de los grandes mercados, de las grandes economías y tenían relaciones cercanas, pero tardaron mucho en salir.

Mencionó, asimismo, que a nuestro país no ha llegado el tan anhelado éxito, pese a tener un crecimiento razonable hasta la década de los 70 -que después no tuvo continuidad- ni de haber hecho lo correcto hace 20 años en materia de apertura comercial, porque México resalta por su mal desempeño en educación de nivel medio, además, existen regiones muy pobres, sin infraestructura, salud o acceso a los mercados.

Durante la conferencia magistral "Competitividad", que sirvió como apertura de los Foros de Reflexión Compromiso por México, Economía y Desarrollo, el especialista sentenció que entre las cosas buenas de nuestro país es que hay una macroeconomía estable, no se ha registrado ninguna hiperinflación, el país superó una economía basada en el petróleo y turismo, y pasó de ser un país maquilador a exportador de productos manufacturados.

Criticó, asimismo, a la Unión Económica Europea en donde unieron países diametralmente distintos en cuanto a desarrollo, estabilidad y política monetaria, algunos de ellos insolventes para pagar sus deudas, y dijo que el plan de rescate financiero les está comprando tiempo, pero no se sabe qué va a suceder.

"Está evitando una crisis de efectivo, pero realmente no está resolviendo el problema de la deuda, ni de los ajustes. Creo que lo único que ha hecho es postergar el problema", sostuvo.

Comparó a España con el México de los 90, donde existía el prospecto del TLCAN, y empezaron a llegar flujos de dinero, los déficits no se veían como un problema, porque había mucho dinero que después se sacó.

El país ibérico se veía como una historia de éxito, crecimiento rápido, grandes influjos de dinero, gran optimismo sobre los prospectos, aumentos en los precios de vivienda, inversión, sobre todo para construcción residencial, pero "después exploto la burbuja", y de alguna manera se puede comparar con Florida, o México de los años 95 y 96.

"Esta crisis al sur de Europa hace pensar en el México hace 15 años; empero, es diferente al México de hoy, y una de las buenas historias es cómo México y América Latina han lidiado con esta crisis y recesión, ya que no ha sido tan grave como en los países periféricos de Europa".

El especialista recordó que en el pasado cuando quería ir al centro de una crisis, sólo tenía que ir a México o a Argentina, pero hoy sólo tengo que ir a Manhattan.

Paul Krugman también se refirió a los distintos conceptos de desarrollo, y explicó que en los 70 lo único que importaba era que los pises pobres se convirtieran en prósperos, no había historias de éxitos o de transición de ser un país pobre a ser un miembro de los países importantes.

Sentenció que una "historia inspiradora es la de Corea" de los años 60, ya que de ser una nación que registraba índices más bajos que la subsistencia, "algo hicieron y empezaron a crecer; no es tan rico como Japón o Estados Unidos, pero no es tan diferente. Ese es el tipo de desarrollo que buscamos, ya que los países no pueden estar confinados al segundo nivel".

¿Cuál es el secreto? ¿Qué es lo que hay detrás de todo esto?

Muchos pensaron -como el Banco Mundial- que tenían la respuesta era muy sencilla: liberar el mercado para que hubiera un florecimiento en la economía, y lo que se conoció como el Consenso de Washington "si uno llevaba al pie de la letra los consejos del Banco Mundial y del Tesoro de Estados Unidos, iba a ser un éxito".

Sin embargo, pese a que México realizó las reformas asociadas al Nafta, grandes producciones y eliminación de restricciones comerciales -justo, es decir, que nadie hizo la liberalización como México- y hubo intercambio, pero no una integración con nuestros socios comerciales, ya que no existió una frontera totalmente abierta, además, de que se registro mucha burocracia y papeleo.

Advirtió que hay tentación de decir en un tono un poco desesperante que sólo los asiáticos saben cómo hacer un crecimiento rápido, pero hemos visto países como la India, que se suponía que no tenía esperanza, y se desarrolló.

El doctor en economía también subrayó que en América Latina solamente hay una historia de éxito clara: Chile, ya que lo que se refiere a Brasil todavía no contamos con suficiente evidencia.

"Si vemos las cifras de crecimiento en México son desalentadoras, pero en realidad esa no es la verdadera historia. Si vemos partes de México, algunas van mal, pero otras van muy bien, el verdadero problema es que muchas regiones se quedan atrás, porque tienen la peor infraestructura, reciben la peor educación, tienen el peor cuidado a la salud y no tienen acceso a mercados".

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