Bienvenido

Esta bitácora tiene como objetivo compartir algunas ideas, noticias y datos que considero interesantes en conexión con el ámbito económico, social y político.
Son bienvenidos todo tipo de comentarios, críticas y sugerencias para mejorar este espacio.
Toda expresión la emito bajo mi entera responsabilidad y en nada compromete a las organizaciones o personas con las que estoy ligado.
"LA CRÍTICA NO HA QUITADO LAS FLORES IMAGINARIAS DE LAS CADENAS PARA QUE EL HOMBRE SOPORTE A ESTAS ÚLTIMAS SIN FANTASÍAS NI CONSUELO, SINO PARA QUE SE DESPOJE DE ELLAS Y RECOJA LA FLOR VIVA".

-Irving Zeitlin

21 de octubre de 2009

La política del absurdo

Este 21 de octubre, en medio de una presión política y mediática fue aprobada la ley de ingresos 2010 que aumenta a 16% el IVA, a 30% el ISR y que aumenta el gravámen en 3% más a telecomunicaciones, incluyendo a como la internet, y asimismo, aumenta a 3% el impuesto sobre depósitos en efectivo (IDE), a partir de 15 mil pesos. Esto repercutirá negativamente en la economía, ya que como sabe todo aquél que tenga nociones acaso básicas de Economía, representa una política clara de contracción económica. En economía hay momentos, etapas referidas al ciclo económico, y en torno a ellas los gobiernos pueden actuar en un sentido contrario para aminorar el impacto de los vaivenes; es esto lo que los economistas llamamos políticas "contracíclicas" justo por ir en sentido contrario a la dinámica del ciclo; así, cuando éste va hacia la baja, lo recomendable es bajar los impuestos a fin de ayudar a la reactivación de la ecocomía, cuando las cosas van a la baja, esto es, caen las ventas, la producción, la inversión, el empleo, el poder adquisitivo, el consumo y de ello se deriva un cículo vicioso. En esos momentos, lo recomendable es hacer uso de la política monetaria y fiscal, para contravenir la caída de las variables macroeconómicas.
En cuanto a la política monetaria, se debe bajar la tasa de interés, ya que como precio del dinero, esto ayuda a que el crédito se abarate y pueda ser más accesible a posibles inversiones, esto puede hacerse incrementando la oferta monetaria, para financiar proyectos productivos. La otra palanca de la política económica es la herramienta fiscal, que debe incrementar el gasto público en obra que redunde productivamente y cree empleos, es decir, no gastar en propaganda gubernamental, sino en infraestructura, educación, modernización tecnológica, etc; la otra posibilidad es justamente bajar impuestos, con miras a que la población (familias y empresas) cuenten con un mayor ingreso disponible que circule en el flujo de la economía mediante consumo o inversión. Con estos elementos, se espera que la economía "se caliente" en el momento en que se congela. El lector puede revisar fácilmente las medidas de las principales economías ante la crisis desatada el año pasado, y notará que han hecho uso de estas prácticas económicas.
Sin embargo, los "habiles" tecnócratas que se han enquistado en la conducción de la política económica en México desde 1982 a la fecha (sin distingo de colores partidistas), para mostrar su "ingenio y creatividad" han hecho todo lo contrario, en sentido opuesto a lo que se hace con prudencia en el mundo, han subido impuestos, anuncian recortes al gasto en sectores tan necesarios como la educación, y ante un mercado crediticio víctima de bancos extranjeros rentistas, prácticamente liquidan las posibilidades de inversión para el siguiente año.
Con esto, se está encadenando la economía para que no crezca, se obliga a la sociedad a pagar impuestos que redundarán en un gobierno federal ocioso, obeso e ineficiente productiva y financieramente (¿habría que liquidarlo?), mismo que ha demostrado opacidad en tiempos que se tuvo excedentes fiscales por el alza en el precio internacional del petróleo.
El momento de aumentar impuestos, señores egresados de universidades privadas y ostentosas, es cuando el ciclo económico va hacia el alza, para aminorar las expectativas que pudieran ser desorbitadas y evitar el riesgo de un "sobrecalentamiento económico". Ahí es cuando se reduce el gasto, se encarece el crédito y se suben impuestos. Con decisiones como la Ley de Ingresos para 2010 sólo prolongarán la recesión e impedirán que México, en algún momento, pueda salir de su mediocridad económica. En la Universidad Nacional pueden aprender algo de Economía, bienvenidos cuando gusten.

19 de octubre de 2009

¿Cambio de modelo?


He leído algunos pronunciamientos en torno al cambio de modelo económico. Esto no debería ser sorpresa para quien, como yo, es cercano a las posiciones críticas, sean de izquierda o no, en torno a la marcha de nuestra economía. Lo interesante es que comienzan a manifestarse voces discordantes con la estrategia oficial, entre las mismas cúpulas empresariales, las cuales durante mucho tiempo, acaso desde la época de Luis Echeverría, no se atrevían a cuestionar las directrices marcadas por los encargados de dirigir nuestra economía, al menos abiertamente.
Durante años, si no es que décadas, los economistas críticos hemos estado a favor de una modulación del modelo que atienda el crecimiento económico, la creación de empleos formales estables y bien remunerados, así como ampliar al gasto en infraestructura de gran calado y sobre todo, de invertir decididamente en educación y tecnología. En recientes declaraciones, el empresario Carlos Slim se ha adherido a esta posición (El Financiero, 19 de octubre de 2009). Asimismo, es central diversificar nuestro comercio exterior, a fin de depender menos del mercado estadounidense. No carece de importancia el rescate del campo mexicano, que se encuentra en condiciones lánguidas desde los setenta.
Comprendo la importancia de mantener finanzas públicas sanas, así como de fortalecer nuestro sistema financiero con miras de ampliar las posibilidades crediticias de segmentos sociales tradicionalmente marginados. Empero, estos imperativos han sido no solamente dogmatizados, sino aplicados ruinosamente. Las finanzas públicas se encuentran en condiciones críticas, como lo evidencia la crisis fiscal que agobia a muchos municipios y estados del país, a lo cual hay que sumar la crisis por efectos "externos" como la influenza o la escasez de agua. Igualmente, se ha esgrimido que el asalto a la Compañía Luz y Fuerza del Centro está respaldado en inefectividad financiera y de operación, lo que mermaba las finanzas públicas.
Por otro lado, en México el sistema financiero no se encuentra fortalecido sino concentrado en unas organizaciones que abusan flagrantemente de los usuarios de estos servicio, sin que la Condusef, como encargada de respaldar a los consumidores de estos servicios, mueva un dedo. Comisiones onerosas, malos cobros, engaños en contratos y una atención grosera contra los consumidores, son algunas de las prácticas cotidianas de quienes tenemos que, obligadamente, recurrir a los bancos. Pero la concentración no se reduce a su poderío por los servicios con que se vinculan, sino también a la concentración financiera en los mercados bursátiles, los que mueven activos de poco menos de cien empresas en todo el país. Por ende, la modernización financiera ha quedado muy corta, y sólo ha servido para acumular poder en unos cuantos.
Así, el cambio de modelo debe ir más allá de las simples reformas de mercado, debe rebasar la mirada cortoplacista que se afana en mantener las "finanzas públicas sanas y la estabilidad macroeconómica", a mi entender, se debe revolucionar la estructura económica-política que ha acunado al país las últimas dos décadas y media, por medio de la generación de empleos y la reactivación del mercado interno, que permita incentivar la inversión productiva y no la especulativa. Ello exige de un Estado fuerte, sólido que sea capaz de disciplinar al gran capital, que se carcome nuestro potencial de crecimiento, y asimismo, dejar de lado los viejos dogmas fondomonetaristas que defienden los burócratas onerosos de Hacienda.
Actuar en favor de los empresarios seguirá siendo una muestra complaciente de corto plazo, que sólo ahondará el riesgo de conflictividad social, en un país con tantos rezagos como el nuestro. El empobrecimiento de millones de mexicanos, la imposibilidad de movilidad social, así como el futuro inviable de las nuevas generaciones, bien merece un cambio profundo del modelo económico.
No al 2% más de impuestos

14 de octubre de 2009

¡Alto al ataque contra Luz y Fuerza del Centro!


La decisión tomada el pasado 10 de octubre, al calor de los festejos mediocres por un partido de fútbol, descara la faz medrosa del actual gobierno federal. El asalto violento, pese a que "nadie salió lastimado", involucra aspectos sumamente preocupantes para la vida pública mexicana y el estado de derecho al que aspiramos. Enviar por delante a la policía federal preventiva y luego, decretar la liquidación de Luz y Fuerza del Centro, ha sido una afrenta contra varios ámbitos de la vida social. Se ha lastimado el derecho, ya que las atribuciones que se arrogó Felipe Calderón son desorbitadas, ya que la decisión debía pasar por el tamiz del Congreso de la Unión, y para esto cito al connotado constitucionalista Raúl Carrancá y Rivas. En segundo orden, se violentó la vida sindical al desmantelar por la fuerza una querella sindical en la que el plan del gobierno fracasó, y como medida para atajar a un sindicato combativo y, extraña casualidad, aliado en varios movimientos con Andrés Manuel López Obrador, se liquida la empresa, a la cual, se acusa de operar en condiciones pésimas... sólo que la administración financiera no compete a los trabajadores, sino al propio gobierno federal, ya que no se trata de una cooperativa. En tercer término, ha sido un golpe a la vida política, ya que lanza un mensaje muy diferente al que los medios de difusión de masas nos ha presentado vergonzosamente; a saber, que supuestamente se ataca a sindicatos corruptos que han amasado cotos de poder, pero vale la pena reflexionar en que las conquistas, exageradas o no, logradas por un sindicato, no pueden darse sin el consentimiento de la contraparte, de nuevo en esta vez, el gobierno federal; ante tales hechos, a quien debiera liquidarse, siguiendo los criterios esgrimidos por los "escuderos" del asalto a Luz y Fuerza del Centro, es al propio gobierno federal.
Así, pues, el golpe es adverso a la vida pública ya que, ante las sabidas fallas e ineficiencias operativas y financieras de una empresa, hay tres caminos posibles: 1) tolerar el estado de las cosas, 2) cambiar el estado de las cosas en un sentido positivo que mejore la operación y las finanzas, 3) eliminar el problema por la fuerza.
No sé cómo arregle las cosas Calderón en su casa, ni me importa, pero cabe imaginar que si uno de sus hijos llegara a fallarle en algo, él tomará la decisión de desacerse del mismo, antes que enmedarle su comportamiento. Lo que sí nos debe importar a todos, es la marcha, la conducción de la vida pública de este país, y los mensajes no dejan de ser erráticos.
Los medios serviles, en su papel, aplauden este golpe autoritario e ilegal, sin mencionar una sola palabra sobre sindicatos mucho más lesivos a la vida pública como el del Pemex con romero Deschamps a la cabeza, o el SNTE, que dirige la inefable Elba Esther Gordillo Morales. Se equivoca quien espere que sean tocados estos personajes, que han sido factores decisivos para que Calderón se haya podido imponer en el poder.
A reserva de esperar los acontecimientos cercanos, es lamentable que la debilieración pública del tema no esté llevándose por caminos de madurez y sensatez, sino por la lógica pueril de las simpatías inmediatas y manipuladas. Se ha acusado al sindicato de planear sabotaje contra la población cortando el suministro, y quien los ha llevado a cabo, cortando el suministro de energía a varias colonias en los estados afectados, ha sido el gobierno federal, responsable de quienes, de facto, controlan el servicio desde la Comisión Federal de Electricidad. A decir de técnicos expertos, es imposible sabotear sin acceso a los mandos de control. Bajo, muy bajo el nivel de la deliberación sobre los asuntos públicos. ¡Alto al ataque contra Luz y Fuerza del Centro!

11 de octubre de 2009

PIB atado a diez empresarios

El PIB, atado a las inversiones de diez hombres de negocios
Marvella Colín
El Financiero
Martes, 3 de marzo de 2009
  • Los sectores en los que participan representan el 26% del producto.

·CRECIMIENTO DEL PIB, ATADO
El crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) de México depende del movimiento de las inversiones privadas de por lo menos diez grandes hombres de negocios, quienes mantienen un control monopólico y oligopólico en sectores estratégicos del país, como en alimentos, minería, construcción, telecomunicaciones, bancos y bienes de consumo.

Información de Forbes y del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) permite establecer que la fortuna de los principales hombres de negocios en México está vinculada al conjunto de sectores que representan 26 por ciento del PIB.

Si se considera por sí mismo el poderío económico de estos hombres de negocios, el caso más sobresaliente es el de Carlos Slim, cuya fortuna representa actualmente 6.0 por ciento del PIB mexicano.

Ese nivel se equipara, por ejemplo, al 5.0 por ciento del PIB que aportan más de mil empresas alemanas establecidas en México.

También grandes empresarios de la minería, como Alberto Bailleres y Germán Larrea, sobresalen al representar sus respectivas fortunas el uno y el 0.7 por ciento del PIB.

De manera similar se encuentra el consorcio televisivo y empresarial de Ricardo Salinas Pliego, cuyos recursos equivalen al 0.63 por ciento del PIB. En otro ramo, como en el de la construcción, destaca el de Lorenzo Zambrano que con su gran industria de cemento reporta una fortuna de cerca del 0.2 por ciento del producto.

Debido a la importancia que tiene el valor agregado de las empresas de Slim, en caso de una disminución en el monto de sus inversiones de manera significativa, el crecimiento del país se vería trastocado.

Inversión, motor de la economía

La capacidad de inversión es una de las variables claves que miden la fortaleza del motor interno de la economía; sin embargo, es en esta variable donde el país presenta una fuerte debilidad, en especial ahora, pues los especialistas prevén que en este 2009 la inversión privada disminuya 3.7 por ciento en relación con 2008, esto es mayor que la caída de 1.9 por ciento que esperan en el PIB.

En el panorama actual México está lejos del parámetro ideal del 6.0 por ciento de aumento en la inversión para evitar la recesión, así como el desempleo.

Destaca que ante la previsión de una caída en las inversiones, el empleo formal será el más afectado, ya que se estima que disminuirán en alrededor de 325 mil fuentes de trabajo permanente en el país, en el presente año.

Lo anterior se desprende de información del Banco de México, Forbes, Banamex y de la Secretaría de Economía.

Generalmente, la inversión tiende a compensar de manera parcial el efecto negativo de una baja de las exportaciones, como actualmente sucede y en parte también compensa el menor consumo.

Algunos especialistas consideran que al igual que la inversión pública, la privada tiene un efecto multiplicador en la economía.

Cabe señalar que la inversión anunciada el año pasado por el Consejo Mexicano de Hombres de Negocios (CMHN), que está conformado por 37 grupos empresariales, fue de 23 mil 600 millones de dólares. No obstante, para el presente año han señalado que las inversiones se mantendrán, pero aún no dan la cifra.

Estos empresarios, poseedores de grandes corporaciones, con el proceso de globalización fueron elevando su capacidad competitiva, situación por la que ahora con la crisis tienen más capacidad de respuesta en relación con las micro, pequeñas y medianas empresas.

Capital privado vs público

Sin embargo, las grandes corporaciones han señalado que también dependen de la complementariedad de las inversiones que haga el gobierno en infraestructura, así como de la efectividad de los planes anticíclos, situación que no del todo es correcta ya que por su poder monopólico y oligopólico tienen mayores ventajas.

Aun así, los hombres de negocio han expuesto que de atrasarse más los planes gubernamentales difícilmente se detendrá la caída del PIB en el presente 2009.

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