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Esta bitácora tiene como objetivo compartir algunas ideas, noticias y datos que considero interesantes en conexión con el ámbito económico, social y político.
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"LA CRÍTICA NO HA QUITADO LAS FLORES IMAGINARIAS DE LAS CADENAS PARA QUE EL HOMBRE SOPORTE A ESTAS ÚLTIMAS SIN FANTASÍAS NI CONSUELO, SINO PARA QUE SE DESPOJE DE ELLAS Y RECOJA LA FLOR VIVA".

-Irving Zeitlin

9 de mayo de 2009

Crisis y elecciones: las convulsiones de un año trascendental

2009 es un año trascendental en las esferas económica y política, por cuestiones externas e internas. Externamente, nadie ha podido soslayarse a la crisis de la economía mundial, abrumadoramente manifiesta; tanto por el grado de la atención mediática, como por la posible afectación directa de la misma a través de desempleo, la caída de ventas, la disminución salarial, etcéctera, es imposible abstraerse de la idea de crisis que nos acecha perennemente. A esas condiciones hay que añadir las condiciones internas, en el caso particular de nuestro país caracterizadas por la misma crisis económica y sus efectos en desempleo, caída de ventas, mengua constante en los pronósticos crecimiento para este año (que agudizan la risueña expresión de "crecimiento negativo"), así como el juego político de un periodo de elecciones intermedias donde se reconformará al Congreso Federal, y se eligirán además gobernadores, diputados estatales y locales. Esta condición, de suyo, ha implicado históricamente un ciclo económico de muy corto plazo, ligado al ámbito político, ya que es momento para que los diferentes gobiernos exalten sus supuestos logros, y soliciten el voto ciudadano, por medio de la persuación publicitaria, más que a partir de un mensaje racional que provoque la reflexión sobre el espacio social y sus necesidades.
Consecuentemente, el gasto público, uno de los componentes centrales de la producción interna bruta, se dispara en años electorales, ya que los gobiernos se afanan en inaugurar obras de corto plazo y sobre todo, de corto o más bien, de pobre efecto. La inmediatez de una sociedad de memoria corta, estimula que las obras públicas se posterguen para este periodo, haciendo que se vuelque sobre los sentidos un aluvión de mensajes sobre la supuesta mejoría de nuestra calidad de vida, salud, vivienda, transporte, seguridad, etcétera. La mayoría de estas asignaturas siguen pendientes, cuando no abiertamente deficitarias en su evaluación.
A eso debemos añadir el hecho de la crisis económica mundial, que contrario a lo que sugiere la oportunista y mendaz propaganda oficial, no "viene de afuera", sino que ha estado aquí bien arraigada por más de 26 años, a partir de la imposición de una política económica neoliberal, de magros resultados. La crisis ha dado un buen pretexto para lanzar pirotécnicos programas federales para la preservación del empleo, la defensa de la economía y el crecimiento, supuestamente con base en una inversión pública en infraestructura. Pero lo cierto es que, a más de 3 meses de iniciado el año, esos programas sólo funcionan en las cabezas de los tecnócratas encargados de diseñarlos para dar municiones a los políticos embelesados en sus pugnas electoreras..
La burocracia, la inefectividad y la corrupción, son las características medulares de estos programas, que en muy poco o nada alivian al castigado bolsillo de la mayoría de los mexicanos.
Es por ende, urgente rebasar el nivel tan bajo en que se "hace política" en México, para tomar acciones cotidianas, individuales y colectivas que vayan construyendo paulatinamente una sociedad madura que se dé en algún momento, un gobierno que esté a la altura de los problemas. Repensar las condiciones en las que vivimos y hacer una autocrítica para reflexionar sobre lo que ha pasado para que hayamos terminado en la triste condición en la que estamos, me parece un paso indefectible. Habrá que avanzar, pues, hacia la conformación de un gran bloque histórico en el sentido gramsciano, para conformar la fuerza social necesaria que empuje un nuevo proyecto social, o como se menciona por ahí, un nuevo "proyecto de nación".

7 comentarios:

  1. Humm, me pareció un poco tendensioso este artículo.

    No obstante, es cierto lo que menciona, pero al parecer se está muy lejos de la autocrítica. Aún somos una gran masa social fácilmente manipulable, y como bien lo dice Mojarro, que somos millones de átomos pero dispersados y siendo que una verdadera organización sería lo viable para el progreso, aún no se tiene conciencia de ello. Y como dice la frase "Cada pueblo tiene el gobierno que se merece" ¿No lo cree profesor?

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  2. Karina, agradezco tu comentario. Procuraré ejercer mayor autocrítica, aunque no es en sí un artículo, sino una opinión. Pero aun así, trataré de ser más cuidadoso.
    Gracias.

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  3. Lo que no dice Karina es porque es tendencioso, a mi me pareció adecuado, y coincido con el maestro Mario Humberto, pero si se va a hacer una critica a algo hay que fundamentar en donde esta lo tendencioso. Y también creo que tenemos el gobierno que merecemos, porser un publo agachon y dejado.

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  4. Bueno, no es que me parezca inadecuado que sea tendencioso, yo lo dije porque se refleja quizá un poco la ideología del Prof. al mencionar que lo que necesita esta sociedad es un "Proyecto de Nación", ¿en dónde no se ha escuchado esto sino con cierto personaje político?. Repito, no es que me parezca erróneo, además qué bueno que también nos comparta su visión de la situación actual.
    Se le agradece profesor.

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  5. Agradezco genuinamente el tiempo que se toman al leer mis opiniones, tanto a Karina, a Octavio como a algunos otros compañeros que no publican comentarios pero que me han, tanto reclamado como manifestado adherencia a mi postura; usé la expresión controvertida porque creo firmenente en la necesidad histórica de cambiar estructuralmente las instituciones que prevalecen, mas no me pliego pasivamente a los planteamientos de Andrés Manuel López Obrador, con quien tengo profundas coincidencias, y algunas discrepancias.
    Saludos, MH.

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  6. No me gusta meterme con la opinión de las demás personas, a menos que lo soliciten o esté en tal desacuerdo que no lo pueda evitar… y eso de la frase “Cada pueblo tiene el gobierno que se merece”… por supuesto que no! Para empezar, si se habla de que estamos dispersados y agachados… pues entonces las personas que lo escriben también son culpables de pertenecer a esa gran “masa” y no hacer nada diferente… ¿o no son parte de ese “pueblo”? ¿A poco ellos también se merecen a la bola de tecnócratas con miles de adjetivos peyorativos (corruptos, entreguistas, antipatrióticos, etc.)? Una cosa es que existan en el país analfabetos políticos que no escuchan, ni hablan, ni participan, o se quejan sin realmente tratar de hacer algo, ya no masivamente si no dentro de su familia o su circulo personal; que desconocen la influencia en su vida de las decisiones políticas y, como diría Brecht: “tan burro(s) que se enorgullece(n) y ensancha(n) el pecho diciendo que odia(n) la política. No sabe(n) que de su ignorancia política nace la prostituta, el menor abandonado y el peor de todos los bandidos que es el político corrupto, mequetrefe y lacayo de las empresas nacionales y multinacionales"… y también otra muy diferente es que las elecciones no sean transparentes, gracias a nuestro dizque “sistema democrático”; no por eso se justifica la frase, así como existen ese tipo de personas también hay las que se preocupan y ocupan de su país, claro que es un largo proceso de transformación que implica muchos esfuerzos. Creo más bien que tendríamos que hacernos unas preguntas: ¿se merece el país en el que vivo, el que alberga todo lo importante para mí, un ciudadano como yo? ¿De verdad estoy haciendo algo por él, algo para transformarlo?

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  7. Como a todo aquel que se dé unos minutos para atender este espacio, agradezco tus cometarios Sarahi. Ahora bien, entiendo que pueda parecer extrema o injusta la expresión polemica, mas cabe recordar que si bien los absolutos no siempre son felices en análisis social, la tendencia marca que el pueblo mexicano no ha sino consentido una forma de hacer política que se ha institucionalizado, o bien, arraigado en el ethos o cultura nacional. La clase política no sale de un contexto diametralmente opuesto al de la sociedad mexicana, tan diversa. De suyo, esa heterogeneidad explica que el país tenga tantos rezagos, pero al mismo tiempo, gente extraordinaria. Alguna de ella, en el mismo gobierno, en alguna u otra esfera. Pensemos en una Rosario Ibarra, por ejemplo. De nuevo gracias por darle vida a esta mínima ágora virtual.

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